HISTORIAS DE LA VILLA DE CACERES- GUTIERE DE SOTOMAYOR (X)

21.05.2020 11:55

                 HISTORIAS DE LA VILLA DE CACERES

                    GUTIERRE DE SOTOMAYOR

                             (1400-1458

(X CAPITULO)

 El desenlace.

Crónica desde la calle cuba de mi llopis Ivorra              

Dejábamos en el capítulo anterior al todo poderoso Maestre Gutiérre de Sotomayor, tendido entre las encinas de la dehesa Araya,( esta dehesa que pertenecía entonces a la orden de Alcántara, estaba enclavada en el término municipal de Brozas, en tiempos de Carlos IV pasó a ser propiedad  del extremeño Manuel Godoy, príncipe de la paz, la que fue casa de recreo del Maestre, es hoy un caserón en ruinas) malherido por la lanza del caballero Migolla, en complot con Juan de Saavedra y Diego de Cáceres de Ovando, emparentados entre ellos por la esposa de Migolla doña Jimena Álvarez, a la que había ofendido el Maestre.

Por fortuna para don Gutiérre, la lanza solo traspaso las fuertes vestiduras de pellejo, y el agredido aunque magullado no tardo en incorporarse ileso, ardiendo en cólera, dispuso el seguimiento de los fugitivos, tarea inútil en los dos primeros, que lograron traspasar las fronteras aragonesa y navarra, no tuvo la misma suerte Migolla, preso en la ciudad de Sevilla, fue traído a Alcántara y ejecutado. El final del lamentable episodio, es el detalle más ingrato en la vida del Maestre, el marido defendía su honra ultrajada, el único culpable de todo era el Maestre, quien pudiendo por ello perdonar, no lo hizo, faltando a su ecuanimidad y templanza, es posible que más tarde arrepintiese y que por tal causa casara a una de sus hijas, con un familiar de la victima (don Gutiérre, caso a su hija doña Juana de Sotomayor, con el caballero cacereño, Diego de Migolla)

En Madrigal en el mes de agosto de 1447, al Maestre le tocó vivir, las boas del rey de Castilla don Juan II, viudo, contrajo nuevas nupcias con la Infanta doña Isabel de Portugal, en las regias bodas y fiestas, se hallo presente el Maestre, citado por las crónicas como uno de los cuatro grandes, que acompañaron a su señor en aquellos momentos, estando allí con el Rey, el Maestre de Santiago, don Álvaro de Luna, y don Iñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, y don Alfonso Pimentel, conde de Benavente y don Gutiérre de Sotomayor, Maestre de Alcántara, culmina aquí ia representación cortesana de este personaje , que sin cesar se mueve en el cuadro político de la época.

Agasajado de nuevo el Maestre con nuevos privilegios, concedidos en Madrigal el 32 de Julio de aquel 1447, volvía a evocarse todo el victorioso pasado guerrero, en u recuento final de meritos, de exaltación de afecto del monarca don Juan II hacia el Maestre, en el momento en que iba  a truncarse la preponderancia de leal servidor y de todos los partidarios de don Álvaro de Luna. Terminadas las fiestas de la boda, fue la Corte a Aranda de Duero, camino de Soria, donde se esperaban embajadores de Aragón, el rey, desde Aranda, envió a Soria con gente de armas al Maestre de Alcántara, estuvo en esta ciudad hasta diciembre para regresar a Extremadura.

Es posible, que ya al marchar se hubiera dado cuenta de que algo empezaba influir en los destinos de Castilla, el último acto del drama del reinado de Juan II, daba comienzo con la entrada en la escena de Isabel de Portugal, vencidos los aragoneses en Olmedo, y desaparecida la esposa aragonesa del  monarca, y ya ocupado este puesto por la designada por el Condestable Álvaro de Luna, lógico era de esperar la estrella del favorito luciera con más fuerza, pero  la previsión fracasó ante lo imprevisto, y la Estrella de don Álvaro, empezó a hundirse en su triste y definitivo Ocaso, y fue Isabel de Portugal el desenlace del drama, lo que no pudieron hacer , las rudas artes  guerreras del Príncipe de Aragón, lo haría las finas y blancas manos de la Infanta Portuguesa. El regreso del Maestre a su feudo Extremeño, no fue uno de tantos retornos, fue el alejamiento de lo nacional, el retiro, la vuelta definitiva a sus tierras, a la que enseguida empezaron a llegar las noticias del cambio iniciado n los destinos del Rey.

OCASO 1447-1553

Años de calma vivió el Maestre, en sus tierras, años de la más honda de la significación histórica para el porvenir extremeño, desde hacia un tiempo, vivía a su amparo un sobrino suyo, que al quedar huérfano de padre, a los 13 años, vino a educarse bajo su protección, el tío supo intuir proféticamente las dotes excepcionales del inquieto muchacho, demostraba su arte con las armas y montando sobre potros indómitos,  iban a anunciando el que seria símbolo eterno de Extremadura, el muchacho era nada menos que don Alonso de Monroy, aquel que más tarde durmió siempre con una lanza en la manos  veces con cien, a veces con seiscientas..

Retirado del  mundo político y cortesano, don Gutiérre, completo su heroico mecenazgo, que constituye sin duda alguna su más hermoso timbre de honor, fue él quien con su experiencia, moldeó el alma noble y bien templada de Monroy, y quien lo supo guiar en sus primeros pasos guerreros, fue él quien le puso en camino abriéndole las puertas de la Orden de Alcántara nombrándolo clavero, fue el Maestre quien le enseño el uso de todas las armas y cabalgar a caballo, su pensamiento le decía el valor que había de tener andando en tiempo aquel muchacho.

Sin otros cuidados  don Gutiérre se consagró a las atenciones de su Orden y hacienda, alguna vez tuvo que por presión regia, se vio obligado a realzar trueque dañoso, corrían malos tiempos y preciso fue ceder al capricho del monarca, contra ella reclamo en 1496 y 1511, el comendador frey Nicolás de Ovando, primer gobernador de las indias e hijo de aquel diego de Cáceres de Ovando, participe en el atentado contra don Gutiérre en la dehesa  Araya.

En 1450, tuvo la Orden capitulo general, quedando arreglado los asuntos de varias de las villas de su encomienda, en el terreno de sus asuntos particulares, logró transcendentes resoluciones base de la delimitación de su fortuna personal e independiente, aquel gran señor, que obligado por la regla de su Milicia, había hecho votos de castidad y pobreza, era padre de numerosa prole y disfrutaba de bienes , como ni con la facultad que le otorgara el rey, iba  a ser fácil disponer de sus riquezas y fundar mayorazgos a favor de sus hijos, recurrió ante el Papa Nicolás V, logrando amplísima Bula, dada en Roma en 1 de octubre de 1451, por ella desligo toda su fortuna de la obligada dependencia de la Orden, siendo tan explicito el documento pontificio, que imponía pena de excomunión a quien lo contradijese y dada a don Gutiérre como caballero seglar, como si nunca hubiera profesado, los problemas de conciencia y el provenir de los hijos quedaron así resueltos, y aun consiguió para algunos de sus hijos mas beneficios, en 1453 le fue concedida al primogénito don Alonso de Sotomayor, merced de noventa y ocho mil maravedíes vitaliciamente..

(Fuentes Miguel Muñoz de San Pedro-Tres Paladines)

Agustín Díaz