CAPITAN DIEGO DE CÁCERES Y OVANDO AÑO 1476 (XVII)
HISTORIAS DE LA VILLA DE CÁCERES
CAPITÁN DIEGO DE CÁCERES DE OVANDO
1476 (XVII)
Paladín de los Reyes Católicos
Crónica desde la calle Cuba de mi Llopis Ivorra
Andaba en capitán don diego, en el capítulo anterior, haciéndose cargo de poner a las órdenes de sus majestades doña Isabel y don Fernando de Castilla, , todas las plazas fuertes y ordenes militares del territorio extremeño, para tal fin había recibido Cedula Real, otorgándole merced para ello, y disponiendo que todos los priores , comendadores, y caballeros, siguiesen y obedeciesen al leal capitán cacereño.
Villas, ciudades, y ordenes militares, estaban pues en estos momentos a cargo del capitán don diego de Cáceres Ovando, para la recluta y organización del ejército, su puesto tenía el máximo destaque en Extremadura, contaban con la regia confianza, bien merecida por sus altezas, lo contaban como miembro de su concejo y ente los designados con título de vasallo, sabían que estaba actuando antes de recibir las ordenes con astucia y valor en su servicio, reuniendo tropas para oponerse al avance del Rey de Portugal, tarea imposible, por el lucido ejercito que presentaba el de Portugal, pero por lo menos encontraría quien molestara a sus huestes con corridas y escaramuzas guerrilleras, el cronista cuenta que : Resolvió el rey de Portugal, marchar a Plasencia, u puso en movimientos todas su batallas, más entradas ya en territorio español, se cambió de propósito y se acordó retroceder y detenerse algún tiempo en Arronches, lo cual causo gran sorpresa en los dos bandos, algunos quieren creer, que en esta extraña maniobra, pudo influir la noticia de que el capitán don Diego de Cáceres, junto con otros leales habían reunido mil de a caballo para frenar a los invasores.

doña Isabel (la catolica) Doña Juana (la Beltraneja)
Con gran superioridad en numero de tropa, el portugués volvió a emprender la aventura el 10 de mayo, Alfonso V de Portugal, volvía a cruzar la frontera, esta vez por, Alburquerque, con tres mil de a caballo, mientras el Duque de Guimerses, hijo del duque de Braganza, y el Conde de Marialva, con mucho ejercito entraban por Coria, en lucida y bien armada tropa, venia lo más florido de la nobleza portuguesa. Con don diego de Cáceres, actuaban, don Alonso Porcallo y don Francisco de Solís, sobrino del fallecido Maestre de la Orden de Alcántara don Gómez de Solís, el nombre del Capitán, salta ya de los ámbitos heroicos cacerenses, a las páginas de la gran historia, con más de mil de a caballo, obstaculizó don Diego el avance enemigo, y fue siguiendo y hostilizando a los portugueses hasta Plasencia, logrando desbaratar más de doscientos jinetes lusos, eran más de mil a caballo y en la entrada, en diversos encuentros rompieron más de doscientos de a caballos del enemigo, vinieron aquellos capitanes, cargando a las espaldas del ejército de Portugal.
En Plasencia, los Duques de Arévalo, recibieron a Alfonso V, acompañado de dona Juan la Beltraneja, procedente de Trujillo, acompañada del Marques de Villena, en Plasencia se celebraron los desposorios del tío y sobrina, los cuales se titularon en aquel momento Reyes de Castilla, León y Portugal, peo el matrimonio no se consumo entonces, ni se consumaría nunca, por esperar al que el Papa diera dispensa del parentesco. Nos relata el cronista: en 25 de mayo, día de la festividad del Corpus Christi, jueves, subieron allí al dicho Rey, y a la dicha señora doña Juana su sobrina, y a la vista de todos los desposó un obispo, y luego allí, los alzaron por Reina y Rey de Castilla y León, con todos los otros títulos de Castilla.

Boda dona Juana y Alfonso V de Portugal
Don Diego de Cáceres, se dedico a hacer incursiones a las tierras portuguesas, a cargo de este país había quedado el Príncipe heredero, don Juan, hijo primogénito del anterior matrimonio de Alfonso V, quien se ocupó de colocar buenas guarniciones en las fronteras de Extremadura, hasta el punto de decir, que había puesto tantos capitanes en Extremoz, que servían para defender el reino. Como la gente de Sevilla hiciese victoriosas incursiones por la zona que menos guardada estaban las fronteras andaluzas, Don Diego de Cáceres, y el grupo de leales decidieron imitarlos, aunque esto tuviese más peligro por Extremadura, era preciso correr el riesgo, por lo eficaz para la causa castellana resultarían la infiltraciones en territorio enemigo, por las que quedaron inmovilizado al príncipe de Portugal, evitando que pasase a Castilla, con las muchas y bien pertrechadas tropas que tenía.
Con don Francisco de Solís, entró don Diego en el país vecino, por Alburquerque, apoderándose de la fortaleza de Ouguela, en la que dejaron a don Pedro Pantoja, hermano de Solís, este principio con buena suerte, cambio pronto, los portugueses sitiaron la fortaleza, teniendo que volver don Diego con Solís en su socorro, con trecientos de a caballo, atacando por la parte más alejada del campo enemigo, consiguiendo que salieran Pantoja y sus gentes de la fortaleza, después de sostener duros combates, se retiraron en perfecto orden, amparados en la sombras de la noche, herido en un muslo, cayó don Francisco de Solís con su caballo, en una zanja, donde quedo sin poder moverse, y sin que ninguno de los suyos se apercibiera del accidente, uno de sus servidores, llamado Golondro, que había sido criado de don Alonso de Monroy, pasó por el sitio, y como le pidiera ayuda, le degolló diciéndole:
- Así pagaras traición, que le hiciste a mi amo >
Llego Golondro a Francisco Solís, y viéndole en esta disposición, echó mano a su espada y dio tal golpe al Solís en el pescuezo, que le echó la cabeza lejos del cuerpo.

Por la oscuridad de la noche, y la confusión del combata, no pudo conocerse la muerte de Solís, hasta que librados ya los compañeros de armas, el alcaide de Benquerencia don Diego de Cáceres, pasó lista y pudo comprobarse que entonces que era el único que faltaba. La muerte de don Francisco de Solís, suceso de consecuencia en Extremadura, no solo suponía la eliminación de un candidato al Maestrazgo de Alcántara, también situaba de nuevo a don Alonso de Monroy, peso aun en la fortaleza de Magacela, en puesto de excepcional destaque, los Duques de Arévalo, y con ellos su hijo, el infantil Maestre don Juan de Zúñiga, estaban del lado de doña Juana la Beltraneja y del Rey de Portugal, Doña Isabel y Fernando, aun no ostentaban lo de católicos, necesitaban otro Maestre, y nadie mejor que don alonso de Monroy, de mucha valía y prestigio inigualado, legalmente elegido por los capítulos de la Orden, por ello no tardaron en iniciarse las gestiones para conseguir su libertad, que aún se demoró en unos meses.
Miguel Muñoz de Sampedro-Tres Paladines

Agustín Díaz
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