LA CONQUISTA DE HINS QAZRIX (I)

18.11.2020 12:03

                         LA CONQUISTA DE HINS-QAZRIX (I)

                       626 de la Hégira-1229 del Cristiano

    La fortaleza, así la llamo Al-Mumin cuando la conquisto para el moro

     Ciudad bien definida, como colgada de las nubes, dijo de ella Al-Umari, cuando la vio, cronista árabe del siglo XIV.

Crónica desde la calle Cuba de mi Llopis Ivorra

   El joven Capitán moro Amin, acababa de entrar en el puesto de mando de la guardia, ubicado en la parte baja de la Alcazaba, terminada la ronda por los puestos de vigilancia, sin novedad en la guardia, comprobado que  cada centinela estaba en su sitio torres y atalayas, como era de rigor en cada cambio de turno, la oscuridad de la noche empezaba a dejarse sentir, solo el baile titilante de las estrellas, y los hachones encendidos y puesto a cada poco por el adarve de ronda daban algo luz, en aquella noche cálida de principios de primavera en Hins Qazrix .Sin novedad el uno, alerta el dos, en su sitio el tres, escuchaba el capitán Amin, el cantar de las novedades, sin novedad el cuatro, todo bien y tranquilo en la serena noche, así y todo Amin, tenia un presentimiento, y aunque lo parecería notaba que algo no andaba como debía, esta circunstancia hacia que el capitán Amin, se revolviera intranquilo en el puesto de Guardia.

    Unos días antes, cuatro, corrieron las novedades de que un fuerte contingente de huestes cristianas, estaba posicionándose en la parte norte del rio Tajo, sobre el puente de Alconétar, y a cada hora llegaban más y más cristianos, las avanzadillas que hacían las correrías y razias por la marca del rio Tajo, habían llegado a uña de caballo con las nuevas a refugiarse tras los muros de Hins Qazrix, apenas comenzado el turno de guardia Amin, habia entendido a los escuchas que aseguraban que el cristiano estaba a media jornada de camino, ese debía de ser el malestar que sentía el joven Amin, y no por miedo al combate, al contrario, el era un bravo y excelente guerrero, tanto que en pocos años de servicios habia obtenido el grado de capitán, y bien sabia el que en aquel ejército de fanáticos nada se regalaba, presentía que aquello era el final y que para bien o para mal, aquello era el final, no sabia de que pero el final, y que estaba cerca muy cerca.

      Con el canto del tercer gallo, llegó la primera voz de alarma por el ángulo Sur de la  Muralla, el vigía en su puesto de la torre Mochada, impresiónate e inexpugnable  torre Albarrana árabe del siglo XII, dio aviso de ruidos al entrechocar metal contra metal, espadas con escudos, hachas sobre las grebas, casco y relinchos de caballos, y aunque poco se veía en esta madrugada, se notaba su presencia como la de fantasma encorvadas sobre sus caballos al pasar,  inquieto el capitán Amin pensó en despertar  al Caíd de la villa  para informarle de las nuevas, más sin noticias contractadas de donde salían aquellos ruidos no se atrevía, aunque lo presentía, el Caíd no era hombre de fácil trato, y prefirió asegurarse, ordeno salieran los escuchas, que al volver solo hicieron contactar lo que ya sabía, como nada podía hacerse prefirió la espera, larga fue aquella madrugada, hasta que por fin la clara llegaba poco a poco iluminado las tinieblas.

    Dio comienzo entonces el capitán Amin su ronda como capitán de guardia, la última antes de recibir el relevo, a través de los adarves y pasos de ronda por la cerca amurallada por el romano y fortificada por los árabes, se quedo sin habla al  mirar aquel espectáculo de gente de guerra, que con paso cansino empezaban a cercar la ciudad, veía el humo de los ranchos y vivaques apenas empezados a montar, numerosa la hueste del cristiano, y seguían llegando más y más, gente de a caballo, infantes, herreros, armeros, barberos y cirujanos, médicos, sangradores, albéitares, carpinteros, carros de vituallas, clérigos, mujeres de soldados, curanderas, cantineras, putas, vividores, descuideros, trileros, y demás buitres que seguía a las mesnadas espera la carroña, El capitán Amin, apuntó en el parte de guardia que era el 5 de Abril de 1229.

       Y al  mirar hacia la sierra de la mosca, hacia la mitad de la falda de esta, observo las banderas del de León, en su campamento bien montado, y rodeándole, como para ofrecer protección, estaban colocados los pabellones de las Ordenes de Caballería, estos relamiéndose, pensando en el reparto del botín, que a no tardar tendrían entre sus manos, ellos ansiaban se les devolviera la villa de Hins Qazrix, como hizo el padre del monarca Alfonso IX de León, Fernando II , y que solo supieron mantener cuatro años, 1170-1174 .

en 1165, la villa cacerense estaba en manos de Gerardo de Sampavor, aquel temerario guerrero Lusitano, que usaba tácticas de guerra mas propias de maleantes y ladrones que de guerreros, pero una alianza entre el cristiano  Fernando II y el árabe  Abu-Ya’Qub, puso la ciudad en manos del cristiano en 1170, con motivo de proteger los caminos que llegaban hasta Santiago, decidieron crear orden de Caballería, teniendo como patrono al apóstol Santiago en lo celestial y al obispo de Salamanca en lo terrenal, dio el visto bueno el monarca Fernando II de León y para ello se reunieron, el monarca leones, el obispo de Salamanca y trece caballeros era el 29 de julio de 1170, y al día siguiente es decir el 1 de Agosto la congregación de los Fratres quedo fundada, adoptaron los freires milites una cruz roja en forma de espada, estableciendo su casa-convento en la hoy iglesia de Santiago de los caballeros y siendo su primer maestre don Pedro Fernández, pronto muy pronto en  el tiempo, en 30 de marzo de 1174, el lugarteniente de Abu-Ya’Qub, Sayyid Abu-Hafs Umar, tras cinco meses de asedio, toco a  degollina contra los cuarenta últimos Freires de los Fratres que defendían la ciudad, quedando aniquilada la Orden, que con el tiempo daría pe a la Orden de Santiago.

    Enseguida se puso el cristiano, a limpiar de jaras y carrascas, encinas, los alrededores de la villa para poder maniobrar con los arietes y máquinas de guerra, poderosas estas, y que los carpinteros se afanaban en montar, con el cerco a la cerca amurallada cerrado, se daba comienzo el asedio a la villa de Hins Qazrix.

Agustin Díaz